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FIZ Makasi es el único servicio de atención especializado para víctimas de trata de mujeres en Suiza.

Intervención especializada

Las mujeres afectadas por la trata de personas necesitan una oferta específica a causa de su situación precaria y por las traumatizaciones causadas que, con frecuencia, son muy importantes. Las mujeres, reclutadas en el extranjero por traficantes de personas mediante promesas falsas, son explotadas en Suiza como trabajadoras sexuales, en cabarets, en el servicio doméstico, en el cuidado de niños o en la gastronomía. Mayoritariamente, sin permiso de estancia, sin recursos económicos ni redes sociales, están a merced de traficantes de personas, proxenetas y empresarios. Están presionadas de muchas maneras, coaccionadas e intimidadas y, en muchas ocasiones, en alto grado traumatizadas. Makasi ofrece a estas mujeres un apoyo global, independientemente de si testifican o no contra los malhechores. Si las mujeres denuncian a los autores de los crímenes, FIZ Makasi las acompaña ante los tribunales.

El asesoramiento y el acompañamiento de las víctimas se basan, entre otras cosas, en la Ley de Ayuda a las Víctimas (artículo 9 OHG). Las consultas son confidenciales y gratuitas para las víctimas. Asimismo, se presta asesoramiento a miembros de la familia o a personas del círculo íntimo.

Para el asesoramiento y el acompañamiento son fundamentales los conocimientos específicos de las colaboradoras en cuanto a la situación en los países de origen en cuestión, de los diversos mecanismos de mediación y explotación habituales en la trata de mujeres, de la situación específica en Suiza y de la realidad política y jurídica.


Planteamiento básico

Las víctimas de trata de personas sufren atentados violentos contra sus derechos básicos. No sólo experimentan violencia sexual, física y/o psíquica, sino asimismo límites estructurales. Con el apoyo de Makasi recuperarán el control sobre sus vidas siendo respaldadas en su valor y sus competencias de acción.
El respeto y la tolerancia son conceptos clave en la consulta.
Se trata de detectar y hacer valer los recursos y las estrategias de superación, o sea, las fuerzas vitales. La relación con la clienta se construye en paridad. La clienta es la que actúa y la que decide y se encuentra apoyada por la asesora en su toma de decisiones. Todas las intervenciones son examinadas conjuntamente. La clienta se reafirma y está al corriente de todos sus asuntos.
Empatía, parcialidad e integralidad son los principios de nuestra labor de asesoramiento. Es decir, nos comprometemos fundamentalmente con las mujeres, independientemente de su color de piel, su origen, su religión, su estatus social y apoyamos cualquier iniciativa para recobrar independencia y autocontrol.